La Puerta de Segura - Sueños que empiezan a ver la realidad
En lo hondo de la sierra, entre olivo y roca,
blanquea mi pueblo, mi puerta entreabierta.
Anclado a la ladera, al viento de boca,
donde el tiempo se hizo casa y huerta.
1930 en sepia, y sigue vivo,
con el mismo cerro guardándole el sueño.
Olivares de plata, mar verde de olivo,
que mecen al pueblo pequeño.
Calle El Paso, empedrada, de geranio y cal,
donde de niño aprendí el camino.
Cada esquina es un nombre, cada piedra un final
y un principio de mi destino.
Me fui a la ciudad a hacer ruido,
y el ruido me vació.
Ahora vuelvo al nido,
a donde nunca me fui yo.
La Puerta no es solo un sitio en Jaén,
es la llave.
Es volver a desaparecer
para por fin encontrarme.