La Puerta de Segura
Donde el río besa la piedra
y el puente abraza el ayer,
se detiene el alma en silencio
para aprender a volver.
Casas blancas de mil recuerdos,
montañas vestidas de sol;
cada rincón guarda una historia,
cada esquina, un corazón.
El agua pinta los reflejos
como un lienzo al atardecer;
y el tiempo, con manos de artista,
convierte la vida en ayer.
La Sierra susurra despacio
secretos que el viento llevó;
y quien pisa esta bendita tierra
ya nunca la olvida, por Dios.
La Puerta de Segura eterna,
tesoro de Jaén sin igual;
quien bebe de tus paisajes
siempre te vuelve a soñar.
Juan Carreño