La Palabra
La mejor herramienta que tiene el hombre
no la forja el hierro ni la talla el fuego;
nace en el alma, cruza los labios
y deja huellas donde pisa el tiempo.
Con una palabra se levanta un caído,
se calma una tormenta,
se abraza una herida
y se enciende una esperanza.
Pero también una palabra sin conciencia
puede romper lo que el corazón tardó años en construir.
Por eso, antes de hablar,
deja que el corazón aconseje a la lengua,
porque quien honra su palabra
honra también su nombre.