El aire fresco acaricia mi rostro
como la brisa del otoño entre los montes.
En plena Sierra de Segura siento su aliento,
limpio y sereno, despertando recuerdos dormidos.
Siempre fue un sueño roto,
una ilusión guardada en el rincón del alma,
pero hoy, en la madurez de mis años,
vuelve a cobrar vida y sentimiento.
Sierra de Segura, tierra querida,
ya te añoro incluso antes de llegar,
porque en ti descansan mis raíces,
mis recuerdos y mi verdad.
— Juan Carreño.