ANTIGITANISMO INSTITUCIONAL: EL SILENCIO DE LOS AYUNTAMIENTOS DE LA REGIÓN DE MURCIA EL 8 DE ABRIL
Cada 8 de abril se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano, una fecha reconocida oficialmente en España y respaldada por el propio Estado como símbolo de memoria, dignidad y lucha contra la discriminación.
Sin embargo, en la Región de Murcia, esta fecha sigue siendo, en demasiados municipios, una conmemoración invisible, secundaria o directamente ignorada por muchos ayuntamientos. Y eso no es casualidad. Eso tiene nombre: antigitanismo institucional.
Porque el antigitanismo no solo se expresa en insultos o agresiones. También se manifiesta en lo que no se hace. En la ausencia de reconocimiento. En la falta de voluntad política. En la
invisibilización sistemática de un pueblo que lleva más de 600 años formando parte de la historia de España.
Mientras en otras ciudades de España se izan banderas, se iluminan edificios públicos y se aprueban declaraciones institucionales con participación activa de las administraciones, en muchos ayuntamientos murcianos el 8 de abril pasa sin pena ni gloria, relegado a actos puntuales impulsados casi exclusivamente por entidades sociales y no por las instituciones que deberían liderarlos.
Sí, es cierto que algunos municipios como Murcia, Alcantarilla o Las Torres de Cotillas han realizado actos simbólicos en colaboración con entidades como la Fundación Secretariado Gitano.
Pero esto no es suficiente. No se trata de gestos aislados ni de actos de trámite. Se trata de institucionalizar el reconocimiento, de asumir responsabilidades políticas y sociales, y de garantizar que esta fecha tenga el mismo peso que otras conmemoraciones oficiales.
La realidad es que el pueblo gitano sigue teniendo que reivindicar lo que ya debería estar garantizado: reconocimiento, igualdad y respeto.
Y cuando las administraciones públicas no lideran ese reconocimiento, están enviando un mensaje claro: que la historia, la cultura y los derechos del pueblo gitano siguen siendo de segunda categoría.
Esto es especialmente grave si tenemos en cuenta que el propio Estado español ha reconocido el antigitanismo como una forma específica de discriminación, incluso tipificada como agravante en delitos de odio.
¿Cómo es posible entonces que a nivel local no exista un compromiso firme y homogéneo para visibilizar y dignificar al pueblo gitano en una fecha tan señalada?
No institucionalizar el 8 de abril no es neutral.
Es una forma de exclusión.
Es una forma de perpetuar el olvido.
Es, en definitiva, una forma de racismo estructural.
Los ayuntamientos de la Región de Murcia deben asumir su responsabilidad. No basta con financiar programas sociales o colaborar puntualmente. Eso es necesario, sí, pero no sustituye el reconocimiento simbólico y político que representa una conmemoración institucional.
El pueblo gitano no necesita favores. Exige derechos.
No pide visibilidad. Exige reconocimiento.
No reclama actos simbólicos vacíos. Reclama compromiso real.
Porque mientras el 8 de abril no sea una fecha plenamente institucionalizada en todos los municipios, seguiremos hablando de desigualdad. Seguiremos hablando de discriminación. Seguiremos hablando, sin rodeos, de antigitanismo institucional.