Una identificación acaba con una carga policial y una docena de heridos en el Cabanyal.
Articulo de Sergi Tarín
Porrazos, insultos xenófobos, humillaciones es lo que declaran haber padecido por parte de la Policia Nacional seis miembros (dos de ellos menores en el momento de la intervención) de una familia gitana en el Cabanyal. Los policias, por su parte, aseguran que sintieron miedo y que solicitaron la ayuda de diversos dispositivos que iniciaron la carga con el reultado de una docena de heridos. Durante el juicio de faltas celebrado ayer en la Ciudad de la Justicia de Valencia, la Fiscalía solicita la absolución de los dos agentes y la condena a 120€ para cada uno de los denunciados por una falta de alteración del orden público.
Los hechos se remontan a la mañana del 3 de mayo de 2014 en el Bloque de los Portuarios, en el Cabanyal. Se trata de un imponente edificio de 170 pisos, una parte de los cuales son del Ayuntamiento de Valencia, que los cerró y abandonó con el fin de derribarlos dentro del plan urbanístico de ampliación de la Avenida Blasco Ibañez hasta el mar. Declarada ilegal por el Ministerio de Cultura. Muchas de estas casas están ocupadas por familias sin recursos que se dedican, en su mayoría, a la venta ambulante y al rastro.
Los hechos se remontan a la mañana del 3 de mayo de 2014 en el Bloque de los Portuarios, en el Cabanyal. Se trata de un imponente edificio de 170 pisos, una parte de los cuales son del Ayuntamiento de Valencia, que los cerró y abandonó con el fin de derribarlos dentro del plan urbanístico de ampliación de la Avenida Blasco Ibañez hasta el mar. Declarada ilegal por el Ministerio de Cultura. Muchas de estas casas están ocupadas por familias sin recursos que se dedican, en su mayoría, a la venta ambulante y al rastro.
Esa noche, Ezequiel y Mireia, la novia, matan el tiempo en un coche cuando una pareja de policias de paisano les obliga a bajar. Los agentes creen que están consumiendo dorgas. Ezequiel conoce a uno de los policias porque lo ha identificado y registrado muchas otras veces. De hecho, se siente acosado por él. Entonces los animos se altera, unos y otros se ponen en tensión. Al poco, Moisés y Adán, tio y hermano de Ezequiel, bajan de casa y se encuentran con la escena. Los policias les piden que se alejen, pero como no van uniformados piensan que son dos “payos” que discuten con el hermano y se ponen en alerta.
Mientras tanto, alguien da la voz de alarma al piso de la familia: “Bajad, que se están pegando”. Pedro, el padre, va escaleras abajo con Olegario, otro de los hermanos, sin chaqueta y con los brazos en alto. “¿Qué pasa, que pasa?”, gritan. Los dos agentes empiezan a tener miedo. En la calle hay mas de una docena de personas y la temperatura sube. Descuelgan el “walkie” y piden auxilio: “Altercado con gitanos”. En muy poco tiempo, una docena de furgonetas con la alarma encendida llegan al bloque. Las ventanas están llenas de vecinos contemplando la escena. Alguien insulta a los policias. Caen platos, pilas, botellas de cristal y una garrafa de cinco litros que estalla al tocar suelo. Los nacionales se equipan para la batalla: Porras, chalecos y escopetas de balas de goma con fuertes haces de luz. “Si sacas la cabeza te meto un tiro”, escucha Marcos. “Escuché un griterio y al mirar por la ventana ví un rifle que me apuntaba y a alguno que decía: ¡Dispara!”, recuerda Gines.

Muchos de los vecinos son embutidos y custodiados en el interior del patio número tres. Mientras, Ezequiel y sus hermanos también son golpeados y puestos contra la pared con las piernas abiertas. Margarita, la abuela, corre hacia sus nietos y cae al suelo después de un empujón policial. Se levanta y la vuelven a tirar. A la tercera vez ya tiene la rodilla como una bola. “Los gitanos sois una mierda, unos maricones, unos putos” dicen muchos de los presentes que escucharon gritar a la policia. Fueron 20 minutos sin tregua. El Puche corría con su hija de semanas en brazos. Y Eloy, el hijo menor de Gloria, con trece años, escucha en el hierro de la ventana el porraza que iba dirigido a su cara.
“Bloque conflictivo”

La indignación por la intervención policial de mayo de 2014 todavía dura en los bloques. La presencia policial es habitual y muchos vecinos se sienten estigmatizados por pobres, por gitanos y por vivir dentro de la zona del Cabanayal afectada por la prolongación. No es un sentimiento difuso o victimista. En declaraciones a La Veu unos días después de la carga, Francisco Martinez, Comisario del Retén de la Policia Nacional del Maritimo dijo, en referencia a los portuarios que es “un bloque donde todos son gitanos, un bloque conflictivo para la gente que vive, que es gente de malvivir aunque haya gente decente también. Hay mucho gitano, mucha gente ocupando casas y otras cosas”. Y acaba con una recomendación muy ilustrativa: “¿Los bloques Portuarios? ¿Usted conoce Valencia? si ve los bloques de lejos ya puede hacerse una idea”.
FUENTE: LA VEU